
Aritmómetro,
1820 |
En
1649, Blais Pascal construye la primera calculadora mecánica
para facilitar el trabajo de su padre, recaudador estatal de
impuestos. Hermann Hollerith, funcionario de la Oficina de Censos
de los EEUU, recibe el encargo de diseñar en 1890 una
máquina que pueda reducir el tiempo de clasificación
de datos fiscales y de censo. La "Tabuladora" de Hollerith será
uno de los primeros proto-ordenadores modernos. Y a modo de
broma histórica, años más tarde, encontramos
a Einstein trabajando de empleado en la Oficina de Patentes
de Berna, mientras elaboraba los principios fundamentales de
la física moderna. La evolución de técnicas
fiables de registro y archivación ha respondido casi
siempre a necesidades institucionales específicas: el
padrón, el censo, el seguimiento fiscal, las oficinas
de pasaportes, el establecimiento de redes seguras de información
reservada tanto política, policial como militar; el análisis
de ciclos periódicos, ya sean naturales o macroeconómicos
(con sus complicadas variables); pero sobre todo, ha sido la
necesidad científica la que ha impuesto el modelo técnico
que actualmente impera, dado que ella estaba al servicio de
su comprobación; era de alguna forma su garante.

Calculadora de Charles
Babbage, 1879 |
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